Ella es Bau Gutiérrez una de las pocas sobrevivientes de ‘Las Diosas del Vallenato’.

Baudilia Gutiérrez Salazar nació hace 51 años un 22 de Abril, es cartagenera pero de raíces santandereanas, una mujer alegre, feliz y enamorada de la vida, quen hizo parte de la agrupación que marcó un hito en la historia del vallenato, ‘Las Diosas del Vallenato’ al romper la tradición de que sólo los cantantes masculinos podían tener una exitosa carrera en este género musical.

Bau como es conocida en el mundo artístico era una de las voces principales de la agrupación que integraban además: Jenny Pérez, Rosalba Chico, Hemira Herrera, Luz Mary Escobar, Minerva Romero, Maryoris Mejía, Eufemia Álvarez y la voz principal Patricia Teherán.

Bau grabó dos discos como voz principal de las Diosas luego de la muerte de su principal estrella Patricia Teherán, pero no fue un asunto fácil para ella, según recuerda, porque la rubia intérprete de ‘Tarde lo Conocí’ no se alejaba de su pensamiento.

Necesitó tiempo para reponerse. Se apartó de la música e incluso viajó a México a despejarse del ambiente que la rodeaba. No tenía cabeza para cantar. Tras unos años lejos de los escenarios, volvió a la música y siguió cantando en la ciudad de Cartagena.

Bau llegó al canto no por el vallenato sino por la música coral. Era hija de un santandereano, “celoso y sobreprotector”, y de madre bolivarense, amante de la música, hizo parte como mezzosoprano de la Coral Obertura Sinfónica, agrupación que dirigía Sandra Padilla Salcedo, y llegó a cantar zarzuelas.

Su amor por la música, si bien viene de su mamá, Rosa Salazar -quien de joven se le escapaba a su mamá para ir a las emisoras a participar en concursos de canto-, fue la maestra Padilla, quien lo acabó de cuajar. Baudilia la veía componiendo y arreglando bambucos, boleros, sanjuaneros y estaba convencida de que ese era su destino.

Cuando la llamaron a hacer parte de las Musas del Vallenato, ella no veía para sí un futuro en este género musical. “Me gustaba parrandeármelo, pero no cantarlo”, confiesa. Al principio estuvo como por estar, pues, al fin de cuentas, la música en general es lo más importante en su vida.

Como también había estudiado hotelería y turismo, “viajar es excitante para mí. Al llegar a cada pueblo o ciudad, pregunto a sus habitantes por los sitios de interés”. Los visita y, fruto de esto, le quedan cientos de fotografías, de las cuales, muchas están colgadas en su cuenta de Facebook.

Recuerda a las Diosas con cariño. Patricia, a pesar de ser menor que las demás, parecía una hermana mayor. “Mantenía pendiente de nosotras, nos llamaba para saludarnos y saber cómo estábamos”. 

Bau recuerda un consejo de su padre. Un artista no puede definirse como cantante de un género musical exclusivamente. Deben estar capacitado y listo para cantar diversos géneros. Por eso, no es extraño encontrarla cantando sones cubanos, boleros, guarachas, acompañada de conjunto de estilo antillano. Y, por supuesto, vallenatos.

Hace tres años inició un nuevo proyecto de música de acordeón con interpretación femenina. Vallenato de Mujer se hace llamar la agrupación, en el cual participan cuatro “ex diosas”: la guitarrista Margarita García, las cantantes Marta Prieto y Estrellita, y la timbalera Ludis Patricia. En un disco que preparan, titulado Con luz propia, ya Bau se gastó hasta la plata de la cuota inicial de la casa que tenía pensado comprar. Y no concluye allí. Le faltan dos canciones y el video.

Lamenta que el público en general piense que con la muerte de Patricia también se fueron las Diosas . Ella Quiere gritarle al mundo que ella está viva y cantando

Con información de: La nacion.com.co

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